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Félix Pérez-Hita + Un Mundo Feliz + Victor Viña

Fecha: 2 de octubre. 17:00 h.
Lugar: ETSID de la UPV.
Entrada gratuita. Aforo Limitado

El martes 2 de Octubre de 2012 tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Diseño de la Universidad Politécnica de Valencia el tercer bloque de conferencias de Disechos’12 de la mano de Félix Pérez-Hita, Gabriel Martínez de Un Mundo Feliz y Victor Viña.

Félix Pérez-Hita pone el punto de partida en lo que denomina ‘senderos de deseo’, para luego llevarnos hacia el contraurbanismo colectivo y el mundo comercial. El sendero del deseo (sentier de désir en francés, desire path en inglés) es un término utilizado en urbanismo y arquitectura de paisaje para referirse a esos senderillos o atajos, dentro de zonas urbanizadas, que no están planeados desde arriba, sino que más bien han sido trazados gradual y casualmente por la erosión del paso de la gente que busca el camino más corto entre dos puntos o, a veces, evitar algún obstáculo o rodeo innecesario. Como él muy bien dice, los caminitos de deseo son una especie de microdesobediencia civil. Su existencia delata el mal trazado de algunos itinerarios urbanísticos oficiales, representa un contraurbanismo desde abajo, no sólo colectivo y anónimo, sino en gran medida también inconsciente. Siguiendo el hilo de los caminitos, nos invita a descubrir los equivalentes de estos senderos en el mundo comercial y en internet. En la red todos vamos dejando un rastro, una baba que deja grabados nuestros paseos, gustos, inquietudes, secretos, en fin, toda nuestra vida de navegantes. Además, como era de suponer, ésta idea de los caminitos de deseo está ya estudiada y asimilada por la mercadotecnia. Muchas empresas, como por ejemplo Amazon, tienen en cuenta y registran los movimientos de sus usuarios y compradores para poder, después de procesados los datos, recomendarles automáticamente los productos más cercanos a sus preferencias. En algunos lugares, sobre todo en grandes superficies comerciales, se rastrea mediante RFID (Radio Frequency Identification) y se graba el movimiento de los consumidores, a  veces mediante el seguimiento de la señal de sus teléfonos móviles. De este modo se tiene el registro de los impulsos de los clientes y, tras el análisis de esa información, se decide la colocación estratégica de los productos, entre otras cosas, que también contienen pequeños chips de silicona para poder ser seguidos. Esta tecnología de rastreo está muy avanzada y tiene muchas otras aplicaciones.

Como miembro de Un Mundo Feliz, Gabriel Martínez nos habla del trabajo que desarrollan desde el colectivo. Un pase contínuo de imágenes y proyectos desarrollados por el equipo se convierte en el fondo de toda la conferencia. Un Mundo Feliz promueve el “diseño bastardo”, una forma de activismo que aglutina la acción cultural directa, la metodología del hazlo tú mismo y la simplicidad del signo gráfico para expresar situaciones precarias. El “diseño bastardo” es un dispositivo para la creatividad de emergencia y “antipánico” en la era de internet. Este modo “hazlo tú mismo” permite combinar, mezclar, remezclar o yuxtaponer ideas, imágenes, palabras y símbolos para la acción en la esfera pública. El diseño gráfico activista provocará procesos de crítica, libertad, juego y experimentación, formas de subjetivación y experiencias de socialización cultural. Para ellos el activismo gráfico debe plantearse como un lugar de conflicto que lleve a generar debate público y confrontación. Es necesario que el activismo nos proporcione a todos las herramientas mentales y físicas que necesitamos para liberar nuestros cuerpos y nuestras mentes. Además, para ellos es imprescindible que el colectivo social donde se opere sea co-constructor de discurso, de un significado “independiente” (autonomía), alternativo (diferencia, alteridad) y generador de comportamientos libres (no de consumo).

Y por último, el diseñador Victor Viña nos habla de cómo la semántica de los productos contemporaneos tiende a diferenciar los objetos funcionales de los no funcionales. Bajo el título ‘Juguetes útiles o herramientas inútiles’ nos hace reflexionar sobre el modo en que los productos tecnológicos tienden a importar valores del espacio de trabajo en el entorno doméstico, ignorando los aspectos emocionales de bienestar y familiaridad que buscamos en nuestros hogares. Pero, ¿dónde están los límites de la usabilidad y la eficiencia? Mediante la adaptación y manipulación de dispositivos de consumo, es posible conformar artefactos socioculturales que trascienden esta distinción. A través de una serie de proyectos académicos y de investigación Victor nos aproxima a esta idea de un modo lúdico, crítico y experimental.